Si durante una reunión al aire libre terminas cubierto de picaduras mientras los demás salen prácticamente intactos, quizá no sea mala suerte ni la famosa “sangre dulce”. Una investigación señala que la explicación podría encontrarse, en parte, en la composición química del olor de la piel.
Un estudio publicado en la revista científica Cell encontró que algunas personas son consistentemente más atractivas para los mosquitos. Investigadores de The Rockefeller University analizaron a 64 participantes y compararon la respuesta de ejemplares de Aedes aegypti, especie capaz de transmitir enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla.
Los científicos observaron diferencias considerables entre los participantes. Quienes atrajeron más mosquitos presentaban mayores cantidades de determinados ácidos carboxílicos en las emanaciones de su piel. Estos compuestos forman parte del olor corporal y podrían ayudar a explicar por qué algunas personas funcionan como auténticos imanes para estos insectos.
La atracción tampoco pareció ser completamente pasajera. Algunas personas conservaron niveles elevados durante pruebas realizadas en distintos momentos, lo que sugiere que ciertas características químicas de la piel pueden mantenerse relativamente estables.
Sin embargo, los mosquitos no dependen de una sola señal. También utilizan el dióxido de carbono expulsado al respirar, el calor corporal y sustancias relacionadas con el sudor. Después de hacer ejercicio pueden coincidir una mayor temperatura, respiración más intensa y más sudor, condiciones que facilitan que el insecto localice a una persona.
Sobre el tipo de sangre, una investigación de 2004 reportó mayor atracción del Aedes albopictus hacia personas con sangre tipo O frente a las de tipo A. No obstante, los resultados sobre el sistema ABO han sido contradictorios, por lo que el grupo sanguíneo no explica por sí solo las picaduras.
También se ha estudiado el consumo de cerveza, pero la evidencia disponible no permite asegurar que beber alcohol sea una causa definitiva. La respuesta parece encontrarse en una combinación de señales corporales.
Ante el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, las medidas preventivas incluyen utilizar repelente, vestir ropa que reduzca la piel expuesta y eliminar recipientes con agua estancada. La ciencia todavía investiga la combinación exacta que vuelve irresistible a una persona, pero todo apunta a que la piel manda señales difíciles de ignorar.





