TOKIO, Japón.— La artista japonesa Yayoi Kusama, reconocida por llevar sus característicos lunares a pinturas, esculturas e instalaciones alrededor del mundo, falleció a los 97 años, informó su estudio.
Kusama murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio, de acuerdo con el comunicado. El estudio destacó que la creadora se mantuvo activa hasta el final de su vida.
“Siguió pintando hasta sus últimos días, sin soltar jamás el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”, señaló la oficina de la artista. También indicó que buscará mantener su legado y llevar esperanza a través de su obra.
Considerada una de las figuras contemporáneas más respetadas de Japón, Kusama presentó su trabajo en recintos internacionales como el Museo de Arte Moderno y el Museo Whitney de Arte Estadunidense, ambos en Nueva York.
Los patrones repetitivos fueron el sello de su producción. Redes, espirales y formas orgánicas aparecieron constantemente en sus piezas, aunque fueron los puntos y lunares los que se convirtieron en el elemento más reconocible de su lenguaje visual.
La artista explicó que representaba el mundo como lo percibía, cubierto de manchas relacionadas con las alucinaciones que, según relató, experimentaba desde la infancia. Pese a permanecer durante décadas en instituciones psiquiátricas, continuó trabajando y desarrollando su carrera.
Kusama viajó a Nueva York en 1957 para dedicarse al arte. Ahí enfrentó años de pobreza y anonimato, pero mantuvo su propuesta en una época dominada por la pintura de acción. Durante la década de 1960 también realizó performances antibélicas y se relacionó con artistas como Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell.
En años posteriores, su obra alcanzó una amplia popularidad y llegó a colaboraciones con marcas de moda. En 2008, una de sus piezas fue subastada por Christie’s en 5.8 millones de dólares. Ocho años después recibió la Orden de la Cultura, el reconocimiento más prestigioso otorgado por Japón a sus artistas.
Además de su producción plástica, Kusama realizó películas y publicó novelas. Aunque fue descrita como artista pop, vanguardista y feminista, solía rechazar las categorías que consideraba insuficientes para explicar su obra.





