Los Mochis, Sinaloa.— La película La Captura, disponible en Netflix, recupera la historia de dos agentes de la extinta Policía Federal que participaron en la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán el 8 de enero de 2016.
La producción presenta a los policías con los nombres de Arturo Carmona y Héctor Rosales, personajes interpretados por Alfonso Herrera y Noé Hernández. Sin embargo, esos nombres fueron modificados para proteger la identidad de los agentes reales.
La captura ocurrió después de que elementos de la Secretaría de Marina desplegaron la Operación Cisne Negro para localizar a Iván Gastélum, conocido como “El Cholo Iván”, colaborador de Guzmán. Durante la intervención, las autoridades detectaron que “El Chapo” también se encontraba en el lugar.
Guzmán y Gastélum escaparon por un sistema de túneles conectado con el drenaje de Los Mochis. Después de salir a la calle, ambos despojaron de un automóvil a una persona. El vehículo fue reportado como robado y posteriormente localizado por dos policías federales.
Los agentes detuvieron a sus ocupantes sin saber inicialmente que tenían frente a ellos al entonces narcotraficante más buscado de México. Al identificarlo, decidieron mantenerlo bajo custodia y solicitar refuerzos.
De acuerdo con un reporte retomado en la reconstrucción, uno de los detenidos estaba armado y amenazó a los policías con la supuesta llegada de un grupo que rescataría a su jefe.
Tras el arresto, los agentes llevaron a Guzmán y a “El Cholo Iván” al Motel Doux. “El Chapo” permaneció durante algunas horas en la habitación 51, donde fue tomada la conocida fotografía en la que aparece sentado sobre una cama y con una camiseta blanca de tirantes.
Finalmente, elementos de la Marina llegaron al lugar, recibieron a los detenidos y trasladaron a Guzmán a la Ciudad de México. El material disponible no precisa qué ocurrió posteriormente con las carreras o vidas de los dos agentes; únicamente señala que su identidad fue resguardada y que la película utiliza nombres ficticios.





