
Estados Unidos.— La pelea que Terrel Williams y Prichard Colón disputaron el 17 de octubre de 2015 continúa como uno de los episodios más cuestionados del boxeo. Años después del combate, las declaraciones del estadounidense sobre el coma de su rival volvieron a circular junto con versiones sobre el estado de salud del puertorriqueño.
Williams aseguró que lloró en varias ocasiones cuando conoció las condiciones en las que quedó Colón, quien permaneció en coma durante 221 días y posteriormente necesitó atención permanente y terapias de rehabilitación.
El enfrentamiento, correspondiente a la división superwélter, estuvo marcado por numerosos golpes en la parte posterior de la cabeza de Colón, conocidos en el boxeo como “golpes de conejo”. Este tipo de impacto está prohibido debido al riesgo que representa para la integridad de los peleadores.
Terrel Williams dijo estar arrepentido
Después de la pelea, Williams fue objeto de fuertes críticas por su actuación dentro del cuadrilátero. Según las declaraciones recuperadas en el material original, el boxeador manifestó arrepentimiento y afirmó que había llorado al enterarse de la gravedad del estado de salud de su contrincante.
El Departamento de Regulación Profesional y Ocupacional de Virginia investigó lo sucedido. De acuerdo con el mismo reporte, la revisión no estableció responsabilidad contra Williams ni contra el réferi Joe Cooper por el desenlace sufrido por Colón.
Uno de los momentos más controvertidos ocurrió en el séptimo asalto, cuando Williams conectó un fuerte golpe en la nuca. El réferi sancionó la infracción con la resta de dos puntos. Después del impacto, Colón permaneció durante varios segundos sobre la lona mientras se sujetaba la parte posterior de la cabeza.
El combate continuó. Colón mostró un creciente desequilibrio y siguió recibiendo castigo hasta que se desplomó durante los últimos segundos del noveno episodio. Su esquina decidió detener la pelea, resultado que puso fin a su invicto de 16 victorias y, posteriormente, a su carrera profesional.
Murió el exboxeador puertorriqueño Prichard Colón.
De 33 años y originario de Orocovis, falleció este jueves 13 de agosto tras más de una década lidiando con las graves secuelas de una lesión cerebral irreversible.
El lamentable hecho sucedió el 17/10/15 en el EagleBank Arena… pic.twitter.com/cl2OIPKWsg
— Anxious Vids🔥 (@Anxiousvids) August 13, 2026
La demanda presentada por la familia
La familia del boxeador puertorriqueño cuestionó la atención que recibió durante y después de la función. Posteriormente presentó una demanda contra el médico Richard Ashby y las empresas promotoras HeadBangers Promotions y DiBella Entertainment.
El reclamo señalado en el material sostiene que las lesiones cerebrales de Colón no fueron identificadas oportunamente. Después de permanecer 221 días en coma, el exboxeador quedó en silla de ruedas y comenzó un prolongado proceso de recuperación bajo el cuidado de su familia.
Su madre, Nieves Meléndez, documentó durante años parte de las terapias, actividades cotidianas y reuniones familiares. En las publicaciones se observaba a Colón respondiendo principalmente mediante movimientos de cabeza, además de interactuar con su madre durante distintas salidas.
Existen datos que requieren verificación
El material proporcionado atribuye al padre de Colón un mensaje en Facebook en el que habría comunicado que su hijo se despidió del “mundo terrenal”. También señala que agradeció los años de “amor y oraciones” enviados por los seguidores del deportista.
Sin embargo, el mismo contenido presenta una inconsistencia cronológica: asegura que la última transmisión de Colón con vida fue publicada el 29 de julio de 2026, una fecha posterior al momento de elaboración de este borrador. Tampoco precisa cuándo habría sido difundido el mensaje atribuido a su padre.
Por esa contradicción, la versión sobre el fallecimiento no puede considerarse confirmada únicamente con los datos entregados. Lo verificable dentro del relato es que Colón sufrió graves consecuencias después de la pelea de 2015 y que Williams expresó pesar al conocer el coma y las condiciones médicas de su antiguo rival.
El caso permanece como una referencia sobre los riesgos de los golpes ilegales, la responsabilidad de quienes intervienen en una función y la importancia de suspender un combate cuando un boxeador presenta señales de una posible lesión.



