La propuesta tampoco establece que el descanso deba ser sábado y domingo, por lo que los trabajadores deberán llegar a acuerdos directos con sus empleadores para definir cómo se distribuirán sus horas laborales.
Flexibilidad y negociación con los patrones
El secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, explicó que el objetivo de la iniciativa es ofrecer “flexibilidad a favor de los trabajadores”, permitiendo que las 40 horas se distribuyan en cinco o seis días, según la naturaleza del empleo.
El funcionario señaló que no todos los sectores productivos pueden operar con dos días de descanso, por lo que una disposición rígida podría generar afectaciones en ciertas actividades económicas.
Morena prevé aprobar la reforma sin cambios
En días recientes, Bolaños sostuvo reuniones con el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, quien adelantó que la bancada oficialista considera aprobar la reforma al artículo 123 constitucional tal como fue enviada, es decir, sin garantizar dos días de descanso semanal.
Las comisiones del Senado iniciarán el análisis del dictamen en los próximos días, con lo que comenzará formalmente el proceso legislativo.
Oposición califica la reforma como “simulación”
La iniciativa ha generado fuertes críticas de partidos de oposición y organizaciones laborales. El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, calificó la propuesta como “una simulación y un engaño a la clase trabajadora”, al no garantizar dos días de descanso.
Por su parte, la senadora del PRI, Carolina Viggiano, advirtió que la reforma podría mantener semanas laborales de seis días, sin un cambio real en la dinámica de trabajo.
Desde Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez señaló que la propuesta entrega “gato por liebre”, al no fortalecer los derechos laborales.
Frente por las 40 Horas alerta sobre precarización
El Frente Nacional por las 40 Horas calificó la iniciativa como regresiva, al considerar que elimina protecciones existentes en la legislación laboral, como sanciones explícitas contra abusos patronales.
El movimiento advirtió que el decreto abre la puerta a esquemas de precarización laboral, al dejar en manos de la negociación individual condiciones que antes estaban claramente establecidas en la ley.

