El gesto ocurrió durante un encuentro con la presidenta; su reacción espontánea se volvió viral en redes sociales
Dos jovencitas sorprendieron a la presidenta Claudia Sheinbaum al mostrarle que se tatuaron unos corazones que ella misma les había dibujado tiempo atrás, un momento que rápidamente se volvió viral en redes sociales por la reacción espontánea de la mandataria.
El encuentro ocurrió durante una actividad pública, cuando las jóvenes se acercaron para enseñarle los tatuajes. Al inicio, la presidenta dudó de la veracidad del gesto, pero al confirmar que los dibujos estaban plasmados de forma permanente en su piel, solo pudo reaccionar con una frase que desató miles de comentarios: “Ay, qué bárbaras”.
El origen del tatuaje que hoy es viral
De acuerdo con lo relatado por las propias jovencitas, el hecho ocurrió tiempo atrás, cuando le pidieron a la entonces candidata —hoy presidenta— que les hiciera unos dibujos de corazón. En ese momento, ambas prometieron que se los tatuarían como recuerdo, promesa que finalmente cumplieron.
El tatuaje conserva el trazo original del dibujo hecho por Sheinbaum, lo que ha generado comentarios sobre el valor simbólico del gesto y la cercanía que la presidenta mantiene con algunos sectores jóvenes.
Reacción espontánea y comentarios en redes
La reacción de la mandataria fue captada en video y se viralizó rápidamente en distintas plataformas digitales. Usuarios destacaron que Sheinbaum entró de inmediato en lo que muchos describieron como “modo mamá”, mostrando sorpresa, incredulidad y una mezcla de ternura y asombro.
Mientras algunos internautas aplaudieron el gesto como una muestra de admiración, otros abrieron debate sobre el fanatismo político y los límites entre simpatía y devoción hacia figuras públicas.
Un momento que dividió opiniones
El video generó una oleada de reacciones encontradas. Para algunos, se trata de una anécdota curiosa y simpática; para otros, un ejemplo del impacto simbólico que pueden tener los líderes políticos, especialmente entre los jóvenes.
Lo cierto es que el momento colocó nuevamente a la presidenta en el centro de la conversación digital, demostrando cómo un gesto sencillo puede convertirse en un fenómeno viral en cuestión de horas.

