Un estudio publicado en Scientific Reports revela que preferir quedarse en casa fortalece la autonomía emocional y reduce el estrés
La soledad elegida como herramienta de salud mental
Durante años, preferir la tranquilidad del hogar frente a la vida social intensa ha sido motivo de estigmatización. Sin embargo, la evidencia científica ofrece una lectura distinta. De acuerdo con un reporte de Infobae basado en una investigación publicada por la revista Scientific Reports, elegir estar a solas no refleja problemas de sociabilidad, sino autodeterminación y autonomía emocional, factores directamente asociados con mejor bienestar psicológico.
El estudio analizó a adultos del Reino Unido y Estados Unidos, principalmente mayores de 35 años, y monitoreó su comportamiento cotidiano durante tres semanas. Los resultados muestran que cuando la soledad es una decisión consciente, se convierte en un recurso regulador que ayuda a equilibrar las demandas emocionales del día a día.
Menos estrés y más autonomía: los hallazgos clave
Los investigadores observaron que, en los días con mayor tiempo a solas, los participantes reportaron:
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Reducción significativa del estrés, al disminuir la presión social y la carga cognitiva.
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Aumento de la autonomía, al tomar decisiones alineadas con necesidades reales y no con compromisos externos.
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Recarga emocional, que previene el “burnout” social y mejora la calidad de futuras interacciones.
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Fomento de la creatividad, al abrir espacios para la reflexión y actividades con propósito.
Desde la psicología, esto se interpreta como autorregulación emocional: al eliminar la exigencia de “actuar” o sostener una fachada social, el sistema nervioso encuentra un espacio de recuperación que la interacción constante —por más placentera— no siempre permite.
Soledad impuesta vs. soledad elegida
El estudio subraya una diferencia crucial: la soledad impuesta puede generar aislamiento y baja satisfacción, mientras que la soledad elegida —a veces llamada “solitud”— minimiza efectos negativos y potencia beneficios. Estos se intensifican cuando la persona percibe control total sobre su decisión de no socializar.
De ahí el alivio que muchas personas experimentan al cancelar un plan para leer, meditar o ver una serie: no es evitación, es soberanía sobre el propio tiempo.
El equilibrio sigue siendo la clave
Los especialistas advierten que no se trata de aislarse permanentemente. La interacción humana continúa siendo un pilar del bienestar a largo plazo. No obstante, en un mundo hiperconectado como el actual, disfrutar la propia compañía es una habilidad de supervivencia emocional.
El reporte concluye que prácticas como la relajación o la meditación en casa transforman la soledad en una experiencia enriquecedora, que paradójicamente mejora nuestras relaciones cuando decidimos volver a interactuar, porque lo hacemos desde la plenitud y no desde el agotamiento.



